Empezar un negocio casi siempre exige dinero antes de que entre el primer euro. El problema es que, sin historial ni facturación, eres para un banco un riesgo difícil de medir. Quien busca un préstamo para emprender encuentra opciones, pero cada vía tiene sus requisitos y no todas sirven para todo el mundo. Aquí tienes lo que piden las principales, comprobado en sus webs oficiales el 27 de octubre de 2026, un ejemplo con cifras y los errores que más caros salen.
¿Qué opciones tiene un emprendedor para financiarse?
Hay que distinguir entre quien empieza como autónomo, es decir, como persona física, y quien crea una sociedad. Algunas vías solo están abiertas a empresas con personalidad jurídica propia, y otras admiten a ambos. Este es el mapa:
| Vía | Quién puede pedirla | Qué hay que tener en cuenta |
|---|---|---|
| ENISA | Pymes constituidas en España con personalidad jurídica propia | Préstamo participativo sin garantías; fondos propios al menos iguales al préstamo |
| Línea ICO Empresas y Emprendedores | Autónomos, emprendedores y empresas (y particulares para rehabilitar viviendas) | Se tramita en un banco o cooperativa de crédito, que decide |
| Microcrédito de MicroBank | Autónomos y microempresas de hasta 9 empleados | Plan de negocio e informe de viabilidad con una entidad colaboradora |
| Pago único de la prestación | Quien cobra el paro contributivo | Solicitarlo antes de empezar la actividad |
| Préstamo de un banco o préstamo personal | Cualquiera que supere el estudio de solvencia | Respondes con tu patrimonio; compara la TAE |
Los préstamos para nuevos emprendedores rara vez cubren todo el proyecto, y muchos emprendedores combinan varias vías: ahorros propios, el pago único del paro y un préstamo pequeño para completar. Pedir prestado todo lo que cuesta arrancar es lo más arriesgado, porque las cuotas empiezan antes de que el negocio genere ingresos estables.
¿Qué es ENISA y a quién financia?
ENISA (Empresa Nacional de Innovación) concede préstamos participativos: no entra en la gestión ni en la propiedad de tu empresa y no pide garantías reales ni personales. Según su web, presta entre 25.000 y 1.500.000 €, con hasta 7 años para devolver y hasta 2 años de carencia de capital, en los que solo pagas intereses. Cobra una comisión de apertura del 0,5 %.
El interés tiene dos tramos. El primero es el Euríbor a un año más un diferencial que se fija cada año. El segundo depende de la rentabilidad financiera de la empresa: si es negativa, ese tramo es cero, y tiene un tope según la calificación de la operación.
Los requisitos son exigentes. ENISA pide una empresa constituida en España con personalidad jurídica propia, que sea pyme, con un modelo de negocio innovador, un plan de negocio sólido y fondos propios al menos iguales al importe que solicitas. También hay que haber depositado las cuentas del último ejercicio en el Registro Mercantil y estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social. Quedan fuera los sectores inmobiliario y financiero. En la práctica, si vas a trabajar como autónomo persona física, sin sociedad, esta vía no está pensada para ti tal como está escrita.
Si buscas préstamos para jóvenes emprendedores, ten en cuenta que la página de financiación de ENISA consultada no muestra una línea específica por edad: además de la línea general para startups y pymes, aparecen líneas temáticas (por ejemplo, para empresas con mujeres en puestos de liderazgo, agroalimentarias o del sector audiovisual). Lo que vale es lo que publique ENISA el día que solicites.
¿Sirven las Líneas ICO para un negocio que empieza?
Sí, en principio. La ficha 2026 de la Línea ICO Empresas y Emprendedores nombra entre sus destinatarios a autónomos y emprendedores. Sirve tanto para invertir (un local, maquinaria, un vehículo) como para el circulante, y admite cuatro formatos: préstamo, leasing, renting y línea de crédito. El plazo va de un año a veinte, y se pueden pactar hasta tres años sin devolver principal. Pero el ICO no presta directamente: la línea la tramita tu banco o una cooperativa de crédito, que analiza el riesgo y decide si te la concede. Sin historial, esa decisión puede costar más.
Lo que sí aporta el ICO es un techo de coste: el ICO publica una TAE máxima por producto, y la suma del interés y de la comisión de entrada que pida el banco tiene que quedar por debajo. Pregunta en varias entidades, porque una puede rechazar la operación y otra aceptarla. Para los detalles de esta vía cuando ya facturas, mira nuestra guía de préstamos para autónomos.
Microcréditos: para proyectos pequeños sin garantías
Las entidades de microfinanzas prestan importes modestos a personas que tienen un proyecto viable pero no garantías. En España, la más conocida es MicroBank, que se presenta como el banco social de CaixaBank. Según la ficha de su Microcrédito Negocios Convenio Entidades, consultada el 27 de octubre de 2026:
- Está pensado para emprendedores que se establecen como autónomos o como microempresa de hasta 9 empleados y una facturación anual de hasta 2.000.000 €.
- El importe máximo es de 30.000 €, ampliable a 50.000 € en una única operación si el titular es una persona jurídica, con condiciones sobre socios y autoempleo.
- Puede financiar hasta el 100 % del coste del proyecto, con un plazo máximo de 6 años, carencia incluida.
- No pide garantía real. A una persona física le basta su garantía personal, sin aval de terceros; a una sociedad le piden el aval de los socios.
- Exige un plan de negocio y un informe de viabilidad elaborados con una de sus entidades colaboradoras.
La ficha indica que el tipo es fijo, pero no publica una TAE ni un ejemplo representativo, así que pídelos por escrito antes de comprometerte. Este tipo de préstamo encaja con los préstamos para nuevos negocios pequeños: una tienda, un taller, un servicio profesional. También es de las pocas vías pensadas para préstamos para negocios jóvenes que aún no tienen un ejercicio completo que enseñar.
¿Qué mira un banco cuando el negocio aún no existe?
Sin cuentas ni declaraciones de la actividad, la entidad tiene que fiarse de otras cosas. No hay una lista oficial, pero esto es lo que suelen pedir a quien empieza:
- Un plan de negocio con lo que vas a vender, a quién, a qué precio y cuánto esperas facturar los primeros años, con cifras prudentes y no solo el escenario bueno.
- Un presupuesto de inversión que explique en qué se va cada euro: equipos, obras, stock, alta y licencias, y un colchón para los primeros meses.
- Fondos propios. Que pongas parte del dinero demuestra compromiso y reduce el riesgo de la entidad. ENISA, por ejemplo, pide fondos propios al menos iguales al préstamo.
- Tu situación personal: otros ingresos (una nómina de tu pareja, un trabajo a media jornada), tus deudas actuales y tu historial. Antes de ir al banco, pide tu informe de la CIRBE, que el Banco de España da sin coste, para ver lo mismo que verá la entidad.
- Garantías. Si el riesgo le parece alto, la entidad puede pedirte un aval. Avalar significa asumir la deuda si el titular no paga.
Un plan sólido no garantiza el préstamo, pero sí cambia la conversación. Prepara una previsión de tesorería mes a mes del primer año: te obliga a ver cuándo entra el dinero y cuándo sale, y te dice si puedes pagar la cuota en los meses flojos. Si la cuenta solo sale con las ventas del mejor escenario, el préstamo es demasiado grande.
¿Puedo usar el paro para emprender?
No es un préstamo, pero es una de las fuentes de dinero más usadas por quien empieza. Si cobras la prestación contributiva por desempleo, el SEPE permite pedirla en pago único (lo que se conoce como capitalizar el paro). Según su web, puedes obtener la cantidad que justifiques como inversión para tu actividad, hasta el total de la prestación pendiente, o usarla para pagar cada mes tus cuotas a la Seguridad Social.
Hay requisitos que conviene leer antes de darte de alta: tener pendientes al menos tres mensualidades cuando lo solicitas, no haber iniciado la actividad antes de la solicitud y no haber cobrado un pago único en los cuatro años anteriores. El orden importa: si te das de alta primero, puedes perder el derecho. Consulta las condiciones completas en la web del SEPE.
¿Cuándo es un préstamo personal la respuesta honesta?
Para muchos préstamos para nuevos autónomos con importes pequeños (un ordenador, herramientas, el primer stock), las vías anteriores son lentas o no encajan, y lo que te ofrecen en la práctica es un préstamo personal. Puede tener sentido si el importe es bajo, el plazo corto y la cuota cabe en tus ingresos aunque el negocio tarde en arrancar.
Ten claras dos cosas. Primero, respondes tú con todo tu patrimonio, igual que en cualquier préstamo como persona física. Segundo, la Ley 16/2011 protege a quien actúa con fines ajenos a su negocio: si el dinero va a tu actividad, puede que esa ley no te ampare, así que di siempre a la entidad el destino real del dinero. Si el préstamo es para un gasto privado, sí tienes sus derechos, entre ellos 14 días naturales para desistir del contrato sin dar motivos. Antes de firmar, hazte tres preguntas: ¿podría pagar la cuota con mis otros ingresos si el negocio no factura nada durante seis meses?, ¿cuánto me costaría en total, en euros, y no solo al mes?, ¿qué pasa si quiero devolverlo antes? Si la primera respuesta es no, reduce el importe o espera. Para comparar, usa la TAE y el importe total adeudado de cada oferta; lo explicamos en TIN y TAE y en préstamos personales baratos.
Un ejemplo: 12.000 € para arrancar, con y sin carencia
Supón que tu proyecto necesita 18.000 €: pones 6.000 € de ahorros y pides 12.000 € a 6 años con un TIN del 7,5 %. Son cifras ilustrativas, no una oferta real. Para la cuota se aplica la fórmula del sistema francés, c = P·i / (1 − (1 + i)^−n), en la que i es el interés mensual (7,5 % / 12).
- Sin carencia (72 cuotas): pagas 207,48 € al mes desde el primer mes. Devuelves 14.938,66 €, de los que 2.938,66 € son intereses.
- Con 6 meses de carencia: los seis primeros meses solo pagas intereses, 12.000 × 0,075 / 12 = 75 € al mes. Después pagas 66 cuotas de 222,45 €. Devuelves 15.131,61 €, es decir, 192,95 € más.
Fíjate en que la TAE de las dos versiones es la misma, un 7,76 %, porque no hay comisiones y el tipo no cambia; lo que cambia es cuánto tiempo debes el capital. La carencia alivia los primeros meses, cuando el negocio aún no factura, pero encarece el total y sube la cuota después. Úsala si de verdad la necesitas, no por costumbre.
Y una versión pequeña: 6.000 € con un préstamo personal a 48 meses y un TIN del 9 % y sin comisión de apertura. La cuota sería de 149,31 € y el total devuelto de 7.166,89 €, con una TAE del 9,38 %. En cualquier oferta real, la TAE que publique la entidad debe ir acompañada de un ejemplo representativo con el importe total adeudado; compáralo con el tuyo.
Errores que salen caros al emprender con deuda
- Financiar las pérdidas de los primeros meses con préstamos rápidos. Si el plan no se cumple, acumulas cuotas sin ingresos.
- Firmar como avalista de tu propia sociedad sin medir el riesgo. El aval de los socios te hace responder con tu patrimonio; lee qué supone en préstamos con aval.
- No reservar dinero para impuestos y cotizaciones. El IVA y el IRPF que cobras no son tuyos.
- Pagar a intermediarios por adelantado. El Banco de España advierte de las estafas en las que se pide un pago previo para recibir un préstamo que nunca llega.
- Mezclar el dinero del negocio con el de casa. Una cuenta separada para la actividad te permite ver si el negocio paga su propia cuota o si la estás pagando con tu sueldo o tus ahorros.
- Elegir el plazo solo por la cuota. Un plazo más largo baja la cuota, pero si el préstamo financia algo que dura poco (un stock, una campaña) acabarás pagando cuando ya no te da ingresos.
- No tener plan B. Piensa qué harías si en un año el negocio no cubre la cuota.
Pide solo lo que puedas devolver. Un impago genera intereses de demora y puede llevarte a un fichero de morosos. Si tienes un problema con una entidad, reclama primero a su servicio de atención al cliente y después al Banco de España; para orientación como consumidor, la OMIC de tu ayuntamiento es gratuita.