Quien busca cómo reunificar deudas suele tener la misma situación: dos o tres préstamos, alguna tarjeta y una suma de cuotas que aprieta cada mes. La reunificación de deudas promete una sola cuota más pequeña, y casi siempre la consigue. Lo que no se ve en el anuncio es el precio: más meses pagando intereses. En esta guía tienes un ejemplo calculado de principio a fin, lo que pueden cobrarte los intermediarios, cómo hacer la cuenta tú y qué alternativas existen antes de pedir otro préstamo.
¿Qué significa reunificar deudas?
Reunificar, unificar deudas o agrupar deudas son tres formas de decir lo mismo: firmas un préstamo nuevo, con ese dinero cancelas los contratos anteriores y desde ese momento solo debes a una entidad. Puede tratarse de reunificar préstamos personales, la financiación del coche, una tarjeta revolving o un minicrédito. Las deudas no desaparecen; pasan a un contrato distinto, con su propio tipo de interés, su propio plazo y, a menudo, comisiones nuevas.
Hay dos caminos. El primero es un préstamo para reunificar deudas sin garantía, que es un crédito al consumo como cualquier otro préstamo personal. El segundo usa tu vivienda como garantía: el interés suele ser más bajo, pero el plazo se mide en décadas y la casa responde de lo que antes eran compras a plazos. Este segundo camino lo explicamos aparte en reunificar deudas con hipoteca.
Cuando alguien pregunta «¿cómo unifico mis deudas para pagar menos?», conviene separar dos objetivos que no siempre van juntos: pagar menos cada mes y pagar menos en total. La reunificación consigue con facilidad lo primero. Lo segundo depende de los números.
¿Por qué baja la cuota y sube el coste total?
La cuota de un préstamo depende de tres cosas: cuánto debes, a qué interés y en cuántos meses lo devuelves. Si el importe es parecido y el interés no baja mucho, la única forma de reducir la cuota es repartirla en más meses. Y cada mes de más es un mes en el que pagas intereses sobre lo que aún debes. Lo vemos con un caso concreto.
El punto de partida: tres deudas que suman 12.000 €
Este ejemplo es ilustrativo y no corresponde a ninguna oferta real. Las cuotas se calculan con el sistema francés (cuota fija) y los detalles están en nuestras notas de cálculo.
- Préstamo personal: 5.000 € pendientes al 10 % de TIN, con 30 cuotas por delante. Cuota de 189,06 €.
- Financiación del coche: 4.500 € pendientes al 7,5 % de TIN, con 36 cuotas por delante. Cuota de 139,98 €.
- Tarjeta revolving: 2.500 € dispuestos al 22 % de TIN, con un pago fijo de 100 € al mes. Al ritmo actual tardarías 34 meses en saldarla.
Hoy pagas 429,04 € al mes. Si no haces nada, la primera deuda termina en el mes 30, la tarjeta en el 34 y el coche en el 36. Hasta el último pago devolverías 14.085,86 €, es decir, 2.085,86 € de intereses.
Cuatro formas de reunificarlas
Supón que una entidad te ofrece un préstamo al 8,5 % de TIN. Pides 12.275 €: los 12.000 € que debes, 180 € de comisión de apertura (1,5 %) y 95 € para pagar la compensación máxima por cancelar antes de tiempo los dos préstamos a tipo fijo (el 1 % de lo que devuelves, porque a los dos les queda más de un año). La cuarta fila es la vía hipotecaria: 13.500 €, porque supones 1.500 € de gastos a tu cargo, al 3,9 % durante 20 años.
| Opción | Cuota mensual | Total que devuelves | Frente a seguir igual |
|---|---|---|---|
| Seguir con las tres deudas | 429,04 € (baja a partir del mes 30) | 14.085,86 € | Punto de partida |
| Préstamo nuevo a 36 meses | 387,49 € | 13.949,69 € | 136,16 € menos |
| Préstamo nuevo a 60 meses | 251,84 € | 15.110,43 € | 1.024,57 € más |
| Préstamo nuevo a 84 meses | 194,39 € | 16.329,00 € | 2.243,14 € más |
| Con garantía hipotecaria, 20 años | 81,10 € | 19.463,46 € | 5.377,60 € más |
La tabla resume el mensaje de toda esta página. A 36 meses, un plazo casi igual al que ya tenías, el ahorro es pequeño: 136 €. A 60 meses la cuota baja de 429 € a 252 €, un alivio real para el presupuesto, pero pagas más de mil euros de más. A 84 meses la cuota baja todavía más y el sobrecoste se duplica. Y con la vivienda como garantía la cuota parece mínima, pero el total sube más de 5.000 € y tu casa pasa a garantizar lo que antes eran deudas de consumo.
Sobre la TAE: con 12.095 € realmente disponibles para tus acreedores y la comisión pagada al inicio, la TAE de este préstamo nuevo sería de un 9,93 % a 36 meses, un 9,52 % a 60 y un 9,34 % a 84. La TAE baja al alargar el plazo porque la comisión se reparte entre más meses, y aun así pagas más euros. Por eso la TAE sirve para comparar ofertas con el mismo plazo, y el importe total adeudado para decidir si te conviene reunificar. Lo explicamos con más detalle en TIN y TAE.
Si un intermediario cobra sus honorarios
Repite la opción a 60 meses, pero ahora con un intermediario que te cobra el 6 % de la deuda, 720 €, y lo sumas al préstamo. Pides 12.995 €, la cuota sube a 266,61 € y devuelves 15.996,74 €: 1.910,88 € más que si siguieras igual. Una comisión así se come cualquier diferencia de tipo de interés que hubieras conseguido.
¿Cuándo sí sale a cuenta reunificar préstamos?
La reunificación ahorra dinero cuando el tipo nuevo es bastante más bajo que la media de lo que pagas y el plazo no se alarga. En el mismo ejemplo, si consiguieras 12.095 € al 7 % de TIN sin comisión de apertura y a 30 meses, la cuota sería de 440,64 € y devolverías 13.219,32 €: 866,54 € menos que hoy. Fíjate en el detalle: la cuota es algo más alta que la que pagas ahora. El ahorro real casi nunca viene con una cuota mucho más baja.
También puede tener sentido aunque cueste algo más en total, si la cuota actual ya no cabe en tu presupuesto y estás a punto de dejar de pagar. Un impago trae intereses de demora, comisiones de reclamación y la posible inclusión en un fichero de morosos. En ese caso pagar más a cambio de una cuota asumible puede ser una decisión razonable, siempre que lo hagas sabiendo cuánto te cuesta y sin volver a usar las tarjetas que canceles.
No sale a cuenta cuando las deudas vienen de gastos corrientes que tus ingresos no cubren. Un préstamo nuevo no arregla ese desequilibrio: lo aplaza y lo encarece. Tampoco cuando la deuda más cara es pequeña y puedes cancelarla con ahorro o con una amortización anticipada sin necesidad de un contrato nuevo.
¿Qué deudas conviene meter en la reunificación y cuáles no?
No todas las deudas merecen entrar en el préstamo nuevo. La regla práctica es comparar el interés de cada una con el del préstamo que te ofrecen, y mirar cuánto le queda.
- Sí suelen entrar: las tarjetas revolving y los minicréditos, que normalmente son las deudas con el tipo más alto, y los préstamos personales con un interés claramente superior al de la oferta nueva.
- Piénsalo dos veces: un préstamo al que le quedan pocos meses. Cancelarlo te cuesta una compensación y lo estiras durante años a cambio de un ahorro mínimo. A veces es mejor terminar de pagarlo y aprovechar después esa cuota liberada para adelantar otra deuda.
- Normalmente no entra: una financiación más barata que el préstamo nuevo, por ejemplo una compra a plazos sin intereses. Meterla en la reunificación es pagar intereses por algo que te salía gratis.
En el ejemplo anterior, la tarjeta al 22 % es la que más pesa: 874,94 € de intereses sobre 2.500 €. Si solo reunificaras esa tarjeta con un préstamo pequeño a un tipo más bajo y mantuvieras los otros dos contratos, el ahorro podría ser mayor que reunificándolo todo, sin alargar los préstamos que ya tenías a buen tipo. Haz la cuenta con cada combinación antes de decidir.
La cuota actual también baja con el tiempo
Un detalle que los anuncios no cuentan: si no haces nada, tu cuota de 429,04 € no dura para siempre. En el mes 31 termina el préstamo personal y la cuota baja a 239,98 €; en el mes 35 se acaba la tarjeta y solo queda el coche. Un préstamo de reunificación a 84 meses te da 194,39 € desde el primer mes, pero te tiene pagando cuatro años más de lo que tardarías en quedar libre de deudas por tu cuenta. Compara también la fecha en la que dejarás de pagar, no solo la cifra de cada mes.
Préstamo para pagar deudas sin garantía: qué revisar
Un préstamo para pagar deudas sin garantía es un contrato de crédito al consumo y se rige por la Ley 16/2011. Eso te da varias protecciones: la entidad tiene que evaluar tu solvencia antes de concederlo, debe darte la Información normalizada europea antes de que te obligues, todos los gastos obligatorios entran en la TAE y dispones de 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones.
Antes de aceptar, revisa cuatro puntos:
- La compensación por cancelar lo que ya tienes. Si devuelves antes un préstamo a tipo fijo, la entidad puede cobrarte hasta el 1 % del capital que adelantas si al contrato le queda más de un año, o hasta el 0,5 % si le queda menos. Pide el dato por escrito a cada acreedor y súmalo.
- Quién cancela las deudas. Algunas entidades pagan directamente a tus acreedores. Si el dinero llega a tu cuenta, cancela todo cuanto antes y pide el certificado de deuda cero de cada contrato.
- Los productos vinculados. Si te exigen un seguro para concederte el préstamo, su coste forma parte del coste total. La guía sobre el seguro de protección de pagos explica cuándo pueden pedírtelo.
- La comisión de apertura. En importes medios pesa poco en porcentaje, pero en euros puede anular el ahorro. Lo tienes en la guía de la comisión de apertura.
Si una de tus deudas es una tarjeta revolving, revisa su interés antes de cancelarla con dinero nuevo. Para estas tarjetas, el Pleno de la Sala Civil del Supremo fijó en 2023 una referencia: si el tipo pactado se separa más de 6 puntos porcentuales del tipo medio de mercado, el interés es notablemente superior al normal del dinero. Cuando eso ocurre, el contrato puede declararse nulo por la Ley de Usura de 1908, y solo tendrías que devolver lo que recibiste. Es un criterio para revolving, no un tope general de interés: en España no hay hoy un límite legal de TAE para los préstamos al consumo.
Reunificar deudas con la vivienda como garantía
Cuando el préstamo para reunificar se garantiza con una hipoteca sobre tu vivienda, ya no se aplica la Ley 16/2011, que deja fuera los créditos con garantía hipotecaria inmobiliaria. Si eres persona física y la garantía es un inmueble residencial, rige la Ley 5/2019 de crédito inmobiliario, que tiene sus propias reglas: documentación con al menos 10 días naturales de antelación, una visita previa al notario que elijas y un reparto legal de los gastos.
El problema no es la ley, sino la aritmética y el riesgo. Como has visto en la tabla, un tipo bajo a 20 años sale mucho más caro que un tipo más alto a 3 años. Y el riesgo cambia de naturaleza: una tarjeta impagada termina en reclamaciones y ficheros; un préstamo hipotecario impagado puede terminar en la ejecución de la vivienda. Usa esta vía solo si has descartado las demás y has hecho las cuentas con el total, no con la cuota.
Intermediarios y empresas de reunificación: qué pueden cobrarte
Muchas ofertas de reunificación no las hace un banco, sino un intermediario: una empresa que busca la financiación por ti y cobra por ello. Es una actividad legal y, según el Banco de España, no está reservada a entidades supervisadas. Eso no significa que no tenga reglas.
- Precio pactado por escrito. Si vas a pagar algo al intermediario de un crédito al consumo, debe informarte, acordar el importe contigo y dejarlo en papel u otro soporte duradero antes de que firmes el préstamo. Además tiene que comunicar esa cantidad a la entidad para que la incluya en la TAE (art. 33 de la Ley 16/2011).
- Registro. Las empresas que no son entidades de crédito y se dedican a intermediar préstamos con consumidores entran en la Ley 2/2009, que les obliga a inscribirse en el registro de la comunidad autónoma donde tienen su domicilio social antes de empezar a operar. Las domiciliadas fuera de España se inscriben en el registro estatal. Pregunta en cuál están y con qué número.
- Quién presta. Pide el nombre de la entidad que te prestará el dinero antes de dar tus datos. Si es un banco o un establecimiento financiero de crédito, puedes buscarlo en los Registros Oficiales de Entidades del Banco de España.
Nunca pagues por adelantado. El Banco de España advierte de ofertas de préstamo en las que se pide adelantar dinero en concepto de comisiones, gestión o tramitación; el préstamo no llega nunca y ese dinero no se recupera. Su consejo es claro: no hacer desembolsos previos. Desconfía también de condiciones mucho mejores que las de mercado, de entidades desconocidas y de quien solo te habla de la cuota.
¿Cuál es el mejor banco para reunificar deudas?
Es lógico buscar el mejor banco para reunificar deudas o la mejor empresa para reunificar deudas, pero esa clasificación no existe en abstracto. La oferta más barata para ti depende de tus ingresos, de cuánto debes, de si tienes nómina domiciliada, de tu historial y de lo que cada entidad decida al estudiar tu solvencia. Lo que sí puedes hacer es pasar a todas por el mismo filtro:
- Mismo importe y mismo plazo. Pide las ofertas para la cantidad exacta que necesitas y el plazo que puedes pagar, y compáralas por TAE e importe total adeudado.
- Todos los gastos a la vista. Comisión de apertura, seguros exigidos, honorarios de intermediación y compensaciones por cancelar lo anterior.
- Prestamista identificado. Nombre, domicilio y registro en el que figura. Si no te lo dicen, no sigas.
Entre los bancos que dan préstamos para cancelar deudas, empieza por el tuyo: conoce tu historial y a veces acepta ampliar un plazo o refinanciar sin intermediarios. Luego compara con otras entidades en préstamos personales de bancos y en el comparador de préstamos personales. Las ofertas que ves en esta web aparecen en el orden en que las entrega el proveedor, que no es una clasificación: ordénalas tú por importe total adeudado.
Reunificar deudas simulador: haz la cuenta antes de pedir
No necesitas un simulador específico para reunificar deudas. Cualquier hoja de cálculo te sirve si sigues estos pasos:
- Anota cada deuda con su saldo pendiente, su TIN, su cuota y los meses que le quedan.
- Multiplica cada cuota por los meses restantes y suma. Para una tarjeta con pago fijo, cuenta los meses que tardarías en saldarla. Ese es tu total si no haces nada.
- Calcula la cuota del préstamo nuevo con la fórmula del sistema francés: cuota = importe × i / (1 − (1 + i) elevado a −n), donde i es el TIN dividido entre 12 y n el número de meses. En una hoja en español, la función PAGO hace lo mismo.
- Multiplica esa cuota por el número de meses y suma los gastos que no estén financiados. Compáralo con el total del paso 2.
Con las cifras del ejemplo, la fórmula da una cuota de 251,84 € para 12.275 € a 60 meses y al 8,5 %: i = 0,085 / 12 y n = 60. La cuenta lleva cinco minutos y te dice algo que ningún anuncio te va a decir: si la reunificación te ahorra dinero o solo te da aire a cambio de intereses.
Si vas a reunificar deudas online, la cuenta es la misma. La solicitud por internet puede ahorrar desplazamientos, pero la entidad seguirá pidiendo documentación sobre tus ingresos y tus deudas, consultará ficheros y te dará la Información normalizada europea antes de firmar.
Necesito reunificar deudas urgente: ¿qué hago primero?
Si piensas «necesito reunificar deudas urgente porque no llego a fin de mes», la urgencia es precisamente el peor momento para firmar a muchos años. Quien tiene prisa acepta comisiones altas, plazos largos y, a veces, intermediarios que piden dinero por adelantado. Antes de reunificar deudas urgente, da estos pasos, que no cuestan nada:
- Llama a cada acreedor. Explica tu situación y pregunta si puede ampliar el plazo, aplazar alguna cuota o pactar un calendario. A veces es posible sin firmar un préstamo nuevo.
- Prioriza los pagos. La vivienda, los suministros y la deuda que más cuesta suelen ir primero. Deja de usar las tarjetas.
- Pide orientación gratuita. En tu ayuntamiento suele haber una OMIC, la oficina que atiende dudas de consumo, y varias asociaciones de consumidores revisan contratos de crédito sin cobrarte por la consulta.
Con margen para respirar, compara después con calma.
¿Qué alternativas hay a un préstamo para unificar deudas?
Los préstamos para unificar deudas no son la única salida. Según tu caso, puede encajar mejor otra opción:
- Negociar con cada acreedor. Una ampliación de plazo dentro del mismo contrato evita comisiones de apertura y de cancelación. Pídelo por escrito y compara el nuevo total con el actual.
- Cancelar primero la deuda más cara. Si tienes algo ahorrado, adelantar la deuda con el interés más alto ahorra más que cualquier reunificación. La compensación legal por reembolso anticipado tiene los topes del 1 % y del 0,5 % que vimos arriba.
- Revisar la tarjeta revolving. Si su interés puede ser usurario, consulta con un profesional o con una asociación de consumidores antes de pagarla con otro préstamo.
- La Ley de Segunda Oportunidad. Si las deudas superan con claridad lo que podrás pagar, la ley concursal permite a una persona física de buena fe pedir la exoneración del pasivo insatisfecho, con un plan de pagos o con liquidación de su patrimonio. No es un trámite sencillo: el deudor actúa con abogado y procurador, hay deudas que no se exoneran y la exoneración queda inscrita en el Registro público concursal. Es una vía legal que conviene conocer y estudiar con un profesional, no un producto que se contrata.
Antes de firmar una reunificación
Pide solo el importe que necesitas para cancelar lo que debes, sin añadir «un poco más» para otros gastos. Elige el plazo más corto con una cuota que puedas pagar todos los meses con margen, porque un retraso en el préstamo nuevo tendrá las mismas consecuencias que en los antiguos: intereses de demora, comisiones y, si la deuda sigue sin pagarse, la posible inclusión en un fichero de morosos. Lee la Información normalizada europea, comprueba que la TAE y el importe total adeudado coinciden con lo que te dijeron y guarda los certificados de cancelación de cada deuda. Si después de firmar cambias de opinión, el plazo de desistimiento es de 14 días naturales; tendrías que devolver el capital y los intereses de los días transcurridos. Si tienes un problema con una entidad, primero reclama a su servicio de atención al cliente y, si no te responde o no estás de acuerdo, puedes acudir al Banco de España. Para ver ofertas con su TAE y su ejemplo representativo, empieza por préstamos personales con TAE baja.