Pagar la matrícula, un máster, un curso en el extranjero o simplemente el alquiler mientras estudias puede exigir más dinero del que tienes. Los préstamos para estudiantes existen, pero casi nunca son un producto aparte con reglas propias: son préstamos personales que algunas entidades adaptan a quien estudia, con plazos más largos o un periodo de carencia. Aquí verás quién puede firmarlos, qué piden las entidades cuando no tienes nómina, cuánto cuesta un préstamo para estudios con números concretos y qué mirar antes de endeudarte.
¿Quién puede pedir un préstamo para estudios?
En España se es mayor de edad a los 18 años, según el artículo 12 de la Constitución. Desde ese momento puedes firmar un contrato de préstamo en tu propio nombre. Por debajo de esa edad no hay préstamo personal posible para ti como titular: si la familia necesita financiar un curso, el préstamo lo firma un adulto.
Cumplir 18 años es condición necesaria, pero no suficiente. Cada entidad fija su propia edad mínima, y algunas exigen más de 18; lo encontrarás en sus condiciones o en la ficha del producto. Además, la ley obliga a todo prestamista a evaluar tu solvencia antes de firmar, con la información que tú aportes y, si lo considera, consultando los ficheros de solvencia. Por eso los préstamos a estudiantes dependen de lo mismo que cualquier préstamo: ingresos con los que pagar la cuota.
No conocemos ningún criterio común entre entidades para tratar a los estudiantes. Lo que cambia de una a otra es si aceptan como ingreso una beca o un contrato a tiempo parcial, si piden un avalista y qué plazo máximo ofrecen. Pregúntalo antes de enviar la solicitud.
En cuanto a papeles, lo normal es que te pidan tu documento de identidad, una cuenta bancaria a tu nombre y algún justificante de ingresos: el contrato de trabajo y las nóminas si trabajas, la resolución de la beca si la tienes o, si hay avalista, sus propios justificantes. Si el préstamo es para un curso concreto, algunas entidades piden la matrícula o la carta de admisión. Ten todo preparado antes de empezar: así no dejas solicitudes a medias y puedes pedir ofertas a varias entidades en los mismos días, con el mismo importe y plazo, para compararlas de verdad. Si alguna te pide documentos que no tienen que ver con tu solvencia o datos de acceso a tu banca online sin explicarte para qué, pregunta antes de darlos.
¿Se pueden pedir préstamos para estudiantes sin nómina?
Es la situación más común, y la respuesta honesta es: sin ingresos propios, difícilmente a tu nombre solo. Los préstamos para estudiantes sin nómina que se conceden suelen apoyarse en otra persona con ingresos, de una de estas formas:
- Avalista. Un familiar garantiza que pagará si tú no lo haces. Responde con todos sus bienes, salvo que se pacte un límite, y en los avales solidarios, que son los que suelen pedir las entidades, el banco puede reclamarle a él directamente sin dirigirse antes a ti.
- Cotitular. Un familiar firma contigo como titular del préstamo. Los dos debéis la deuda entera.
- Préstamo a nombre del familiar. Tu madre o tu padre piden el préstamo y tú les devuelves el dinero de manera informal. La deuda, a efectos legales, es solo suya.
Cualquiera de las tres convierte el préstamo en un compromiso familiar. Si quien te avala tiene a su vez deudas o está cerca de jubilarse, piénsalo dos veces: avalar es asumir la deuda. La guía sobre préstamos con aval explica qué firma exactamente el avalista.
Algunas webs prometen dinero a estudiantes sin ingresos y sin avalista. Si alguien te concede crédito sin comprobar cómo vas a pagarlo, el riesgo de no poder devolverlo recae en ti, y suele ir acompañado de un coste alto. Y si te piden un pago por adelantado para «liberar» el préstamo, es un fraude: no pagues nada.
Becas primero, préstamo después
Un préstamo para estudios universitarios se devuelve con intereses; una beca, no. Antes de financiarte, mira qué ayudas puedes pedir. El Ministerio de Educación convoca cada curso becas de carácter general para estudios postobligatorios, universitarios y no universitarios, que cubren grados y másteres oficiales. La convocatoria del curso 2026-2027 se publicó el 25 de marzo de 2026 y su plazo de solicitud cerró en mayo de 2026, según la información de las propias universidades. Si llegas tarde para este curso, apunta la del siguiente: los plazos se repiten cada primavera, pero conviene comprobarlos en el ministerio o en tu universidad.
Además de esas becas, muchas universidades y algunas comunidades autónomas tienen ayudas propias, a veces para matrícula y a veces para residencia o movilidad. No las enumeramos porque cambian cada curso: pregunta en el servicio de becas de tu universidad y en la consejería de educación de tu comunidad.
¿Y los préstamos sin intereses para estudiantes? Hemos buscado en fuentes oficiales y no hemos podido confirmar un programa público estatal en vigor de préstamos a estudiantes sin intereses. Puede haber iniciativas concretas de universidades, fundaciones o comunidades autónomas; si alguien te ofrece un préstamo a interés cero, pide las condiciones por escrito y comprueba quién lo concede. Desconfía de cualquier oferta privada que se presente como «préstamo sin intereses» y cobre por otro lado comisiones o seguros: la TAE es la cifra que lo delata.
¿Cuánto cuesta un préstamo para estudios?
Pongamos dos casos frecuentes. Las cifras son ilustrativas, no ofertas reales, con cuotas por el sistema francés.
Caso 1: 3.000 € para la matrícula de un máster
A un TIN del 9 % y 36 meses, la cuota es de 95,40 € y el importe total adeudado, 3.434,40 €: pagas 434,40 € de intereses. Si no hay otros gastos, la TAE ronda el 9,38 %. Si tienes un trabajo a tiempo parcial, una cuota de ese orden puede encajar; si no, la pagará quien te avale.
Caso 2: 6.000 € con un año de carencia
Algunas entidades ofrecen a estudiantes un periodo de carencia: durante unos meses no devuelves capital y solo pagas intereses, para empezar a amortizar cuando termines los estudios. Parece una ayuda, y lo es para tu tesorería, pero tiene un precio. Con 6.000 € al 7 % TIN:
| Concepto | Sin carencia, 60 meses | 12 meses de carencia + 48 meses |
|---|---|---|
| Pago durante el primer año | 118,81 €/mes | 35,00 €/mes (solo intereses) |
| Cuota después | 118,81 €/mes | 143,68 €/mes |
| Importe total adeudado | 7.128,60 € | 7.316,64 € |
Con el mismo plazo total de cinco años, la carencia te cuesta 188,04 € más y deja una cuota más alta justo cuando empiezas a trabajar. Hay carencias en las que ni siquiera pagas los intereses durante ese tiempo y se suman a la deuda; entonces el préstamo sale todavía más caro. Pregunta cuál es la tuya.
¿Son una buena idea los préstamos online para estudiantes?
Los préstamos online para estudiantes suelen ser préstamos pequeños de entidades que operan por internet. El proceso es sencillo, pero el coste de un préstamo pequeño puede ser alto. Por ejemplo, 600 € a 6 meses al 18 % TIN suponen una cuota de 105,32 € y 31,92 € de intereses; la TAE ronda el 19,6 %. En euros parece poco, pero son seis meses de cuota con unos ingresos que, de estudiante, suelen ser irregulares.
Sirven para un hueco puntual y que sabes cómo cubrir. No sirven para pagar gastos corrientes mes tras mes, porque esa deuda crece mientras estudias. Si piensas en un préstamo así, lee la guía de préstamos personales online para saber qué comprobar de la entidad. Ten presente que muchas de estas empresas no son bancos y el Banco de España no las supervisa; hoy eso es legal. Busca en su web el nombre de la sociedad, su CIF y su domicilio, que deben figurar también en el contrato: si no aparecen, no sigas.
Préstamos para jóvenes: lo que cambia antes de los 25
Los créditos para jóvenes no tienen reglas especiales en la ley. Lo que cambia es tu situación: historial de crédito corto o inexistente, ingresos bajos o temporales y, a menudo, la primera vez que firmas un contrato financiero. Eso tiene tres consecuencias:
- Las entidades te ven como más riesgo, y lo reflejan en la TAE o en el avalista que piden.
- Un retraso pesa más. Una deuda impagada puede acabar en un fichero de morosos durante el tiempo que dure el impago, hasta cinco años, justo cuando vayas a alquilar un piso o a pedir tu primera financiación seria.
- Los productos fáciles son los más caros. Tarjetas revolving, aplazamientos en tiendas y minicréditos se contratan en minutos y cuestan mucho si se alargan.
Si es tu primer préstamo, empieza por un importe pequeño, un plazo corto y una cuota que pagues sin ayuda. Un préstamo pagado sin incidencias es la mejor base, con el criterio del historial, para pedir más adelante condiciones mejores.
¿Qué comprobar antes de firmar?
- Cuánto necesitas de verdad. Suma matrícula, materiales y gastos, resta becas y ahorro, y pide solo la diferencia.
- Cómo vas a pagar cada cuota. Con qué ingresos, desde qué mes, y qué pasa si tardas en encontrar trabajo.
- La TAE y el importe total adeudado. Pídelos para el mismo importe y plazo en varias entidades. La guía TIN y TAE explica cómo leerlos.
- La carencia, si la hay. Cuánto dura, si pagas intereses durante ese tiempo y cómo queda la cuota después.
- Quién firma contigo. Si hay avalista o cotitular, que lea el contrato y entienda que responde de la deuda.
- Las ofertas disponibles. En el comparador de préstamos personales cada oferta muestra su TAE y su ejemplo representativo; el listado sigue el orden del proveedor, no una clasificación por precio.
¿Hay alternativas a pedir un préstamo?
A veces el préstamo es la única vía, pero conviene descartar antes las que no cuestan intereses:
- Fraccionar la matrícula. Pregunta en tu universidad si permite pagarla en varios plazos y si eso tiene algún coste. Repartir el pago en el curso puede evitar el préstamo para esa parte.
- Esperar a la resolución de la beca. Si has pedido beca de matrícula, infórmate de qué ocurre con el pago mientras se resuelve; a veces no hay que adelantarlo.
- Trabajo compatible con los estudios. Unas horas a la semana pueden cubrir los gastos corrientes, de modo que el préstamo, si hace falta, sea más pequeño.
- Ayuda familiar formalizada. Si un familiar te presta el dinero, ponedlo por escrito con el importe y el calendario de devolución. La guía de préstamo entre particulares explica cómo hacerlo y qué dice Hacienda.
Un presupuesto de curso, paso a paso
Muchos problemas con los préstamos para estudiantes universitarios empiezan por pedir una cifra redonda sin cuentas detrás. Hazlas tú con tus datos reales. Supón, solo como ejemplo de método, que la matrícula del curso son 2.400 €, los materiales 300 € y que necesitas 250 € al mes durante diez meses para transporte y comida fuera de casa: en total, 5.200 €. Si tienes 1.000 € ahorrados y una beca de 1.500 €, te faltan 2.700 €. Esa es la cifra que buscarías financiar, no 6.000 € «por si acaso».
Ahora mira la cuota. Si pides 2.700 € y tus ingresos en verano o a tiempo parcial no alcanzan para pagar cada mes, la pregunta no es qué entidad te lo da, sino quién paga mientras tanto. Si la respuesta es tu familia, quizá sea más claro que el préstamo lo pidan ellos o que te avalen sabiendo que pagarán. Si eres tú, elige un plazo que puedas cumplir con tus ingresos actuales, no con el sueldo que esperas tener al terminar.
Repite el cálculo cada curso. Las becas, la matrícula y tus ingresos cambian, y un segundo préstamo encima del primero se acumula deprisa.
Si las cuotas se complican
Endéudate solo por la cantidad que tus ingresos actuales, o los que tienes asegurados, pueden devolver. Un pago fuera de plazo genera intereses de demora y gastos de reclamación que no aparecen en la TAE, y tu nombre puede terminar en un fichero de morosos. Si sabes que un mes no llegarás, avisa a la entidad antes de la fecha de cobro y pregunta qué opciones hay. Recién firmado el contrato, la ley te da 14 días naturales para renunciar a él sin explicaciones, a cambio de reintegrar el dinero y los intereses de esos días. Hay orientación gratuita en la OMIC de tu ayuntamiento y en las asociaciones de consumidores, y si un banco no atiende tu queja, el Banco de España tiene un servicio de reclamaciones.